Para que nuestros estudiantes desarrollen
las capacidades de lectura y escritura no se requiere privilegiar algún formato
de texto en especial, por el contrario tanto el formato analógico como el
digital son complementarios y los estudiantes deben saber usarlos y manejarlos
dentro de contextos en los que se requiera ser empleados; para ello la escuela
debería fomentar espacios de aprendizaje donde los docentes puedan enlazar e
implementar actividades de aprendizaje significativos a través de los cuales
los estudiantes demuestren su uso mediante el manejo apropiado y complementado de
los textos impresos con los digitales en actividades de producción y
comprensión. Obviamente que para lograr esto se requiere de docentes no solo
capacitados sino también diestros en el manejo pertinente de las nuevas
tecnologías de la información y comunicación, demostrando además tener un nivel
aceptable en el conocimiento y manejo de software educativo así como del uso
pertinente y adecuado del material multimedia o de las páginas web educativas que
abunda en el ciberespacio que empleándolos como herramientas didácticas o
estrategias innovadoras resulten mucho más significativas que una sesión de
aprendizaje tediosa y rutinaria.
Es por ello que el conocimiento y
manejo adecuado de las nuevas herramientas tecnológicas se convierten en educativas
si las ponemos al servicio de nuestro trabajo en aula coadyuvando a romper con los esquemas tradicionales de la enseñanza
y del aprendizaje de la lectura y la escritura normativista, actividades tan
tediosas en nuestros jóvenes estudiantes por su intrascendencia y monotonía que
generan muchas veces actitudes de rechazo porque seguimos enseñándolas con una
visión tradicionalista y gramaticalista en la que el docente aspira a que los
estudiantes escriban y lean sin fallas sobre temas que giran en torno a los
intereses de los maestros y no de los estudiantes, obligándolos a tratar sobre
contextos totalmente lejanos a sus vivencias e intereses.
Con la era digital y la variedad
de recursos existentes tanto en hardware como en software las clases en aula deberían
dejar de ser tediosas y descontextualizadas en los intereses y necesidades de
los reales aprendizajes que nuestros estudiantes requieren para la vida. Poner
al servicio de la educación las herramientas que la tecnología nos brinda es
una gran oportunidad de conectarnos con una generación de niños y jóvenes
acostumbrados a los smartphones, las tablets o las PC portátiles con muchos
programas donde interactúan en infinidad de formas y maneras y que deberíamos empezar
a explorar para identificar aquellas que pudieran ser útiles en nuestro trabajo
pedagógico como formas innovadoras para el logro de aprendizajes significativos
de nuestros estudiantes que en el fondo es el fin supremo de nuestro trabajo y
esfuerzo en las escuelas del Perú.
Por otro lado debemos perder los
miedos y desechar los tabúes que sobre lo desconocido muchas veces tendemos a
calificar y rotular como malo o nocivo sin siquiera habernos puesto a pensar que
aquello que consideramos inadmisible dentro de los espacios educativos forman
parte de las experiencias e interacciones comunicativas muy propias de las literacidades y de las prácticas vernáculas
digitales de nuestros estudiantes que marchan acorde con los avances y
desarrollos tecnológicos, por ello en vez de prohibirlas y negarlas deberíamos aprovecharlas
como nuevas formas de leer y de escribir en un siglo donde más hegemonía y
protagonismos toman una tecnología que avanza a raudales.
A continuación imágenes de mis estudiantes del 5° grado de educación secundaria de la IE "Carlos A. Salaverry" La Victoria, Chiclayo - región Lambayeque en actividades de observación social donde se empleó el celular como instrumento para recoger discursos argumentativos (género opinión) en diferentes espacios socioculturales de la comunidad en un trabajo de investigación acción que luego fue sistematizado empleando las XO y las PC en el AIP para luego ser analizado en aula.
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